EL MUÑECO DE NIEVE

Había dejado de nevar y los niños, ansiosos de libertad, salieron de casa y empezaron a corretear por la blanca y mullida alfombra recién formada. |
|
La hija del herrero, tomando puñados de nieve con sus manitas hábiles, se entrego a la tarea de moldearla. |
|
| Haré un muñeco como el hermanito que hubiera deseado tener se dijo. |
|
Le salio un niñito precioso, redondo, con ojos de carbón y un botón rojo por boca. La pequeña estaba entusiasmada con su obra y convirtió al muñeco en su inseparable compañero durante los tristes días de aquel invierno. Le hablaba, le mimaba...
|
|
Pero pronto los días empezaron a ser mas largos y los rayos de sol mas calidos... El muñeco se fundió sin dejar mas rastro de su existencia que un charquito con dos carbones y un botón rojo. La niña lloro con desconsuelo.
|
|
Un viejecito, que buscaba en el sol tibieza para su invierno, le dijo dulcemente: Seca tus lagrimas, bonita, por que acabas de recibir una gran lección: ahora ya sabes que no debe ponerse el corazón en cosas perecederas
|

EL HONRADO LEÑADOR
Había una vez un pobre leñador que regresaba a su casa después de una jornada de duro trabajo. Al cruzar un puentecillo sobre el río, se le cayo el hacha al agua. |
|
Entonces empezó a lamentarse tristemente: ¿Como me ganare el sustento ahora que no tengo hacha?
|
|
| Al instante ¡oh, maravilla! Una bella ninfa aparecía sobre las aguas y dijo al leñador: |
|
Espera, buen hombre: traeré tu hacha.
|
|
Se hundió en la corriente y poco después reaparecía con un hacha de oro entre las manos. El leñador dijo que aquella no era la suya. Por segunda vez se sumergió la ninfa, para reaparecer después con otra hacha de plata. |
Tampoco es la mía dijo el afligido leñador.
|
|
Por tercera vez la ninfa busco bajo el agua. Al reaparecer llevaba un hacha de hierro. |
|
¡Oh gracias, gracias! ¡Esa es la mía!
|
|
Pero, por tu honradez, yo te regalo las otras dos. Has preferido la pobreza a la mentira y te mereces un premio.
 |
|
|
 |
LA AVENTURA DEL AGUA

Un día que el agua se encontraba en su elemento, es decir, en el soberbio mar sintió el caprichoso deseo de subir al cielo. Entonces se dirigió al fuego:
|
| -Podrías tú ayudarme a subir mas, alto? |
|
| El fuego aceptó y con su calor, la volvió más ligera que el aire, transformándola en sutil vapor. |
|
El vapor subió más y más en el cielo, voló muy alto, hasta los estratos más ligeros y fríos del aire, donde ya el fuego no podía seguirlo. Entonces las partículas de vapor, ateridas de frío, se vieron obligadas a juntarse apretadamente, volviéndose más pesados que el aire y cayendo en forma de lluvia.
|
|
Habían subido al cielo invadidas de soberbia y fueron inmediatamente puestas en fuga. La tierra sedienta absorbió la lluvia y, de esta forma, el agua estuvo durante mucho, tiempo prisionera del suelo y purgó su pecado con una larga penitencia.
|
|
|

LA RANITA
La ranita estaba triste, ya no quería nadar y solo se pasaba las horas mirando a lo lejos. De repente la paloma se acercó a ella y le preguntó:
– Ranita, ¿qué te pasa? ¿por qué estás tan triste?
– Es que me aburre andar de un lado a otro en este charco. Tú puedes volar y eres hermosa, yo soy fea y solamente puedo nadar. – Dijo la rana.
|
|
No hay comentarios.:
Publicar un comentario